Iluminación: claves para ponerle luz a tu hogar

La manera en que iluminás un ambiente, el tipo de luz que elegís y hasta el artefacto y su ubicación son muy importantes para generar un espacio agradable y cómodo. Consejos para elegir bien.

La iluminación en el hogar es esencial a la hora de decorar tu casa, no sólo por el objetivo obvio de alumbrar y poder desarrollar tus actividades en cualquier momento del día, sino porque es una aliada ideal a la hora de crear ambientes diferentes y generar emociones acordes al uso que le daremos a cada espacio.

Una casa con una correcta iluminación es un espacio agradable en el que siempre te sentirás a gusto. Para lograrlo no hay que ser especialista pero sí es importante conocer algunos trucos sobre cómo planear y definir la iluminación artificial de tu casa.

Lo ideal es combinar una buena iluminación general con luces puntuales y otras decorativas. De hecho, las últimas tendencias hablan de una vuelta rotunda a los materiales nobles. Tras años de plásticos, acrílicos, aluminio y acero, la presencia del mármol, la madera o el cristal son la última tendencia en decoración.

Luces que decoran

Una tendencia que se afirma en la decoración de interiores es la búsqueda de ambientes cálidos para el hogar, y en eso la iluminación ocupa un lugar fundamental. Las luces cálidas, que dan incluso un toque de color y singularidad al espacio, generan un clima muy confortable que invita a relajar y convoca al encuentro.

La clave está en combinar la belleza con la practicidad y comodidad, porque nada más frustrante que tener luces que no iluminan. Y si bien muchas lámparas hoy no están pensadas únicamente para iluminación sino, también, para generar ambientes, no podemos obviar su función principal.

Calidad antes que cantidad

No es necesario poner muchas lámparas o bombillas. Lo importante es encontrar las más adecuadas y pensar bien la disposición de las mismas. El primer paso es estudiar bien el ambiente y encontrar la solución resulte acogedora y decorativa a la vez, sabiendo que depende de un buen número de factores que conviene analizar antes de ponerse manos a la obra.

La tendencia es clara: el tamaño de las lámparas no para de crecer y algunas quedan muy bonitas pero no todas quedan bien en todos lados. Cada vez los plafones son más grandes y se multiplican los objetos de iluminación de gran volumen, que ocupan mucho espacio y conviene evaluar bien.

A su vez, gracias a la iluminación regulable, hoy podemos lograr que una misma luminaria genere distintos tipos de luz. Con estos pequeños dispositivos, muy económicos algunos, podemos modificar la temperatura e intensidad según qué y cómo queremos iluminar en cada momento del día y en cada ocasión.

El comedor

Antes de pensar cómo llevar luz a cada ambiente, es importante distinguir entre iluminación directa e indirecta. La primera es aquella en la que la luz incide directamente sobre el objeto o espacio a iluminar, mientras que la indirecta es la que lo hace de forma rebotada y más difusa.

Desde un punto de vista práctico, conviene saber que, si bien la iluminación directa ofrece un mayor rendimiento luminoso que la indirecta –puesto que no se “pierde”, como sí sucede cuando el haz rebota hacia las paredes o el techo–, el riesgo de deslumbramiento directo es mayor y las sombras que genera a veces son duras y poco decorativas. De ahí que la luz directa sea aconsejable solo para determinados usos.

En ese punto, es importante saber que espacios como salones, comedores, recibidores y livings, entre otros, requieren de una buena iluminación generalizada, indirecta, que a su vez es la más parecida a la luz natural.

En el comedor, la iluminación en general debe adaptarse a diferentes situaciones. No es lo mismo una cena familiar o con amigos que generar el ambiente para un encuentro romántico. Lo más acertado es el uso de lámparas colgantes -regulables sería genial-, dado que la iluminación ambiental debe proceder de la parte superior, sobre los comensales, y puede ser muy útil sumar un regulador de intesidad. Para ocasiones especiales se puede complementar o sustituir con lámparas de pie y el uso de velas.

El living

La iluminación del living debe estar en armonía con la decoración y ambientación del mismo. Lo que aconsejan los decoradores es procurar una iluminación lo suficientemente flexible como para que se adapte a todas las actividades y momentos. Una luz general, no muy intensa, con lámparas de techo -con dirección directa o indirecta-, puede ser ideal, aunque también sería bueno contar con lámparas de pie o de mesa en lugares estratégicos, como rincones de lectura. Algunas claves:

  • Si colocás luces enfocadas hacia arriba lograrás que el living parezca más grande.
  • Si querés resaltar la textura de una pared, debés colocar una luz orientada hacia arriba o abajo, cerca de la misma.
  • Para hacer el ambiente mas intimista y cálido, conviene colocar luces a baja altura, en mesitas o con apliques de pared, que dan una iluminación suave.
  • Para destacar objetos en la decoración conviene utilizar spots dirigibles. Si son cuadros, recordá que una luz directa y fuerte puede dañarlo si es una pintura.
  • Para poder controlar la intensidad de la luz y poder cambiar la ambientación es conveniente utilizar lamparas con un regulador de intensidad.
  • En general, se recomienda utilizar luz cálida (amarilla) o blanca. La luz cálida brindará un ambiente mas íntimo, mientras que la luz blanca es ideal para la lectura, por ejemplo.

La cocina

La funcionalidad es la clave. La luz general debe ser uniforme y es muy importante que no dé calor. Es aconsejable el uso de focos o tubos fluorescentes, a la vista o empotrados, permitiendo así una iluminación más directa y precisa.

Lo ideal para la cocina es contar con una gran lámpara central y colocar luego artefactos que proyecten luz puntual sobre determinadas áreas, como las mesadas sobre las que se trabaja o los desayunadores. Si contamos con una boca central, conviene instalar un artefacto que brinde una luz plana, con un cuarzo o alguna lámpara de bajo consumo. Si vamos a poner tubos fluorescentes, lo más recomendable es que el artefacto tenga un disipador de luz para no desperdiciar lúmenes de más en el cielo raso.

El dormitorio

La luz no debe ser muy intensa para favorecer el descanso, por lo que sería bueno optar por una luz general indirecta, con focos en el techo o una lámpara colgante. También colocar veladores en las mesas de luz, sobre todo si se comparte el espacio.

En la habitación de los niños, además de una lámpara de techo, es una muy buena idea los veladores de led, de colores y formas infantiles para los pequeños que tiene miedo a la oscuridad.

El baño

Una luz versátil y adaptada a las diferentes zonas convertirá tu baño en un espacio más funcional y confortable.

Si tu baño cuenta con salida al exterior, es clave maximizar la luz natural: los colores reales y detalles son claves en las actividades que llevamos a cabo en el cuarto de baño. Si estás planeando una reforma o construyendo, proponé al arquitecto instalar ventanas de techo, tragaluces y tubos de luz.

En muchos casos, los baños no suelen tener luz natural, por lo que es importante poner una iluminación general en el techo con plafón o focos. Lo ideal es colocar bombillas halógenas, ya que producen una luz limpia y fría. A su vez, es importante contar con una luz puntual en la zona del lavamanos y el espejo, preferiblemente de bajo voltaje, ya que evitan la aparición de sombras molestas.

Un plafón en posición central con luminarias que ofrezcan una luz blanca y neutra es suficiente en baños pequeños y de tamaño medio sin salida al exterior. Las luminarias led también son muy recomendables: eficiencia energética, encendido inmediato y baja emisión de calor, son motivos de sobra para elegirlas.

Espacios exteriores

Es importante pensar que, en general, la luz en los espacios exteriores tiene un sentido funcional en primera instancia, para señalizar y por motivos de seguridad. Los expertos aconsejan instalar luminarias asimétricas para resaltar la textura o los materiales de acabado de las fachadas.

En las zonas de entrada, garaje, áreas de paso y senderos de jardín, es importante poner iluminación de orientación y señalización, que es la que se pone para que tener una guía para entrar en casa. Tiene que ser de intensidad suave y matizada por el difusor.

Es conveniente considerar el uso de lámparas fluorescentes, halógenas o led, ya que iluminan cuatro veces más que las bombillas comunes y tiene mayor duración.

En las galerías o jardines, en las zonas de asientos y espacios pequeños lo ideal es la iluminación ambiental, un imprescindible en cualquier espacio exterior para crear un ambiente acogedor. Su intensidad tiene que ser tenue, de luz blanca y cálida, nítida y con una temperatura de color que no supere los 2.700ºK. La luz led tiende a ser fría, aunque elijamos una tonalidad cálida. De ahí que convenga equilibrar con difusores. Si no tenés instalación eléctrica prevista, por recurrir a modelos de pila.

 

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