Alquileres de verano: una opción para sacar renta sobre nuestra casa

La demanda se concentra en el Gran Buenos Aires y la Costa. Los inquilinos buscan seguridad y buenos accesos, además de pileta y parrilla. ¿Cuánto se puede pedir por mes? Las perspectivas y las claves de la temporada 2018.

Las últimas semanas del año se precipitan. El reloj parece correr más rápido cuando promedia noviembre. Es tiempo de hacer planes de vacaciones, evaluar presupuestos y posibilidades. En esa agenda, la idea de alquilar nuestra propia casa o departamento con ammenities en el GBA, o en la Costa Atlántica, se vuelve una alternativa interesante. El objetivo: obtener una renta que nos permita financiar nuestra estadía en otro destino o hacer un ahorro para arrancar el 2018 con un “colchoncito” de reserva.

Lo importante es tener claro cómo se mueve la demanda, qué es lo que más se busca y cuánto cotiza. Así se podrá establecer un valor lógico a nuestra oferta. Saber también cuáles son los infaltables para alquilar una propiedad durante el verano y la mejor manera de presentarla ante los posibles inquilinos.

La primera vidriera son las redes sociales, los portales y buscadores de alquiler y venta de inmuebles. También las propias webs de las inmobiliarias. Ahí se hace una selección. El inquilino se interioriza sobre los precios, los gastos extras y las zonas que más le convienen. Luego, obviamente, llega lo presencial. Ver y recorrer la propiedad in situ.

“Vemos que el canal digital avanza de forma exponencial en cuanto a alquileres se refiere. A partir de un estudio que realizó Mercado Libre Inmuebles, el 70% de los encuestados respondió que buscará por internet el inmueble a alquilar durante las vacaciones. Las plataformas de comercio electrónico son alternativas ideales a la hora de alquilar porque optimizan el tiempo para operar de forma ágil, segura y eficiente, y además se suma la multiplicidad de ofertas disponibles a la hora de elegir”, explicó Martín Rubino, Head de Marketing Regional de Clasificados de Mercado Libre.

También propietarios e inquilinos hacen mucho uso del mix entre online e inmobiliarias. Publican y buscan a través de las plataformas pero la operación final, en algunos casos, se hace de manera más tradicional con la intervención de una inmobiliaria, lo cual soluciona el tema de pedir garantías, constatar el inmueble y demás.

Seguridad y acceso

“Sin duda el auge por los barrios cerrados es en todas las zonas un factor muy importante a la hora de decidir dónde alquilar y pasar las vacaciones. La tranquilidad del lugar, donde el tema primordial es el de la seguridad privada, está entre los más buscados”, define de arranque Nicolás Lanusse, uno de los socios de la inmobiliaria María de Tigre.

Martín Mieres, titular de Mieres Propiedades, suma otro dato fundamental: “Lo que se busca en un alquiler de temporada de verano por lo general son buenos accesos”. El tema no es menor ya que muchas familias que viven y trabajan en la ciudad, deciden pasar parte de sus vacaciones en algún destino cercano de la capital. Así, logran cumplir con las obligaciones laborales mientras disfrutan de un espacio más “veraniego”.

En ese sentido, tanto los barrios que se encuentran cercanos a la Panamericana, como a la Autopista Ezeiza/Cañuelas o hacia el lado de la Autopista La Plata/Bs As, son los más mirados y buscados.

Precios

“Respecto al año pasado, los valores subieron entre un 10% y un 15%”, define Martín Smith, otro de los socios de la inmobiliaria María de Tigre que opera fundamentalmente en tres zonas: Corredor Bancalari/ Nordelta y Villanueva (ambas en Tigre), y Costa Esmeralda, un barrio cerrado a 15 km de Pinamar.

Mieres destaca que, respecto a diciembre del año pasado, “los precios subieron aproximadamente un 20%. Además, la oferta de casas en alquiler en barrios cerrados de GBA norte se mantuvo. Pero es cierto que la demanda, por el momento, es algo menor”. En este punto, los especialistas remarcan que, si bien hay inquilinos precavidos que ya en octubre resuelven el tema del verano, el grueso se concentra entre fines de noviembre y diciembre. Incluso, el clima de los meses previos al verano marca el ritmo. Si es un octubre con muchas lluvias y termómetros a media máquina, las búsquedas se retrasan.

Por Zona Norte

A modo orientativo, un mes de alquiler en alguno de los barrios más demandados del Corredor Bancalari cuesta entre $60.000 y $70.000. Santa Bárbara, Talar del Lago o Barbarita. Esto dependerá del tipo de casa y de sus comodidades. A esto hay que sumarle gastos (entre $6.000 y $8.000 mensuales de expensas y servicios como luz, gas, internet y cable. Piletero y jardinero también suelen ser extras). En Nordelta, los precios dependen mucho de los barrios pero arrancan también en los mismos valores y escalan.

Un poco más económico es Villanueva, una zona más nueva de barrios cerrados que se va consolidando. Los alquileres por enero rondan los $45.000, más gastos. Lo mismo en algunos barrios de Rincon de Milberg, en Tigre.

Mirando Zona Sur

En el Sur del GBA, los barrios de Canning y Ezeiza cotizan también entre $40.000 y $50.000 todo enero. Y lo precios suelen bajar un poco en febrero.

Otro hito del verano es Costa Esmeralda con su variedad de barrios. Acá los valores promedio, según distintos operadores consultados, oscilan en los $100.000 para enero más gastos. Pero también hay mucho alquiler por quincena y no por mes completo. Suelen ser casas grandes en las que, muchas veces, pueden instalarse dos familias.

“Los precios de alquiler para esta temporada varían dependiendo de la propiedad: su equipamiento, comodidades y ubicación. En Costa Esmeralda se revaloriza siempre la cercanía a la playa y al área deportiva”, dice Juan Cruz Bilotto, Jefe de Ventas de JPU para Costa Esmeralda. “Además, suma el gran valor agregado de todos los servicios, actividades recreativas y amenities que el barrio ofrece”

A modo de ejemplo, una casa de 3 dormitorios, para 7 personas, con jardín, pileta y parrilla se está alquilando entre $55.000 y $60.000 la quincena de enero. Para febrero entre $43.000 y $47.000.

Modalidad de demanda

Santiago Marenco, Content Manager de Eidicom, aporta otro dato que puede ser clave: el comportamiento de la demanda está cambiando. “Cada vez se utiliza más el alquiler de casas por 4 ó 5 días, en vez de la quincena o mes entero. La gente de la ciudad busca escapadas esporádicas para cortar un poco el verano”, asegura. Con ese dato, se puede hacer una diferencia de dinero en poco tiempo.

Respecto de la búsqueda y de cómo hacer más “elegible” nuestra casa en una vidriera donde hay infinidad de propiedades como es Internet,  Marenco  remarca que “mientras más se muestre, mejor. Esto es que al ofrecer una casa en alquiler, se procura tener la mayor cantidad de información posible. Los interesados se toman el tiempo de comparar antes de tomar una decisión. Además de datos y fotos de la casa, se necesita información del lugar, los accesos, los centros comerciales. Ni hablar de la cercanía a las playas y al centro de la ciudad, y los servicios.”

“Obviamente hay imprescindibles en una casa que se va a alquilar por el verano“. La gente busca casas prácticas, que estén en perfectas condiciones, prolijas y limpias, con buenas galerías, jardín, pileta, aire acondicionado e internet”, enumera Lanusse, de Maria de Tigre. Los mismos atributos, marca Mieres y subrayan ambos el tema de la seguridad.

Extras que pueden hacer más “alquilable” la propiedad son detalles a tener en cuenta. Lavavajillas, buenos espacios de juego para los chicos (playroom), bajada al lago y muelle propio para practicar deportes sin motor. También suman los ammenities que tenga el barrio como canchas de tenis, futbol, golf, etc.

Ser precavidos

A la hora de alquilar un inmueble por temporada, tanto inquilinos como propietarios deben tomar sus recaudos para no tener sorpresas, especialmente cuando se hace exclusivamente a través de la web (sin inmobiliarias de por medio).

La primera recomendación de Rubino de Mercado Libre es “que los usuarios se aseguren de verificar que la dirección exacta y la propiedad existen; hay diversas plataformas que permiten verificarlo fácilmente. Por otra parte, sugerimos no usar servicios de pago anónimos, reservar o adelantar dinero. También, recomendamos desconfiar de aquellas publicaciones de inmuebles con valores muy inferiores a los normales del mercado”.

Colaboró en esta nota: Mónica Fernández

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