Cómo funciona un crédito hipotecario

Existen muchas interrogantes en torno a cómo funciona un crédito hipotecario. Aquí te contamos para qué sirve, cómo optar a uno y más.

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El crédito hipotecario es una herramienta financiera muy conocida, ya que puede cumplir los sueños de muchas personas: el de poder contar finalmente con una casa propia, sin tener que arrendarle a alguien más o vivir de allegado en otra casa.

Sin embargo, más allá de la importancia que circunda a este producto, son varias las personas que desconocen cómo funciona un crédito hipotecario a cabalidad, por dónde se debe empezar para optar a uno, qué implicaciones tiene y de qué manera se le puede hacer frente.

Acá te contamos en detalle para qué sirve un crédito hipotecario.

Para qué sirve un crédito hipotecario

El crédito hipotecario es, antes que todo, un producto financiero. En palabras simples: para poder comprar uno, como cualquier producto afín, debes dirigirte a una entidad financiera. Por su naturaleza y su importancia, además, existen ciertas leyes que determinan a este producto y que deben cumplir tanto el comprador (la persona que pide el crédito) como quien lo otorga (el banco o entidad financiera).

En concreto, consiste en un préstamo de dinero cuya devolución se espera a mediano o largo plazo mediante el pago de cuotas mensuales (dividendo) y que es otorgado por una institución financiera exclusivamente para la compra de una vivienda. Una de sus características más importantes es que el inmueble que compra la persona queda como garantía para el banco hasta que se termine de pagar todo el crédito; durante este tiempo, a la casa se le atribuye la condición de hipotecada.

Cómo puedo solicitar un crédito hipotecario

Normalmente se asocian distintas etapas a la solicitud de uno, pues se entiende que es fundamental que la persona solicitante entienda cómo funciona un crédito hipotecario antes de tomar la importante decisión de obtenerlo.

El primer paso se centra en conocer las distintas alternativas de créditos hipotecarios en el mercado. Para esto lo común es ayudarse con simuladores de crédito, los cuales pueden ser hallados fácilmente en los buscadores de internet y en donde podrás conocer diferentes opciones de banco, además por supuesto de los aspectos más importantes de los créditos, como las tasas de interés, los plazos a pagar y el costo total del crédito.

Una vez identificado el crédito hipotecario que mejor se ajuste a tus necesidades, entonces tendrás que realizar una cotización formal con el banco en cuestión, tras lo cual se ejecutará una evaluación respecto de tu capacidad de pago. Este último punto conlleva a considerar los que se conocen como los requisitos para pedir un crédito hipotecario.

Consideraciones previas al contrato de un crédito hipotecario

Una vez que el banco descubra que estás interesado en contratar un crédito hipotecario para la adquisición de una vivienda, entonces se dispondrá a averiguar cuán capaz eres de poder pagar ese préstamo a lo largo del tiempo.

Para esto te solicitarán diversa información, como tus últimas liquidaciones, profesión, declaraciones de impuestos, antigüedad laboral, rentas anuales percibidas, declaración de activos y pasivos, certificados de Dicom o por el boletín comercial que comprueben tu no morosidad, etc. Este es el primer filtro por parte de la institución financiera y quienes no cumplan con los requisitos no podrán optar a un crédito hipotecario.

Sin embargo, más allá de lo que te pida el banco, es prudente que tú como individuo tomes ciertas precauciones antes de pedir el crédito. Por ejemplo, la recomendación habitual es que el valor del dividendo (en otros países se conoce simplemente como hipoteca) que tendrás que pagarle mensualmente al banco no supere al 25% del total de la renta que se percibe cada mes en tu hogar y entre la familia.

Después de esto debes contemplar los gastos iniciales asociados que se generarán producto de la compra del crédito:

  • En primer lugar está el pie, el cual corresponde a la base que deberás pagar para que el crédito te sea otorgado y que evidentemente constituirá parte del pago de la propiedad. El valor del pie es normalmente del 20% del total de la propiedad, aunque en algunos casos se puede aprobar por un 10%.
  • Además hay que considerar todos los gastos inherentes a la solicitud del crédito y que se relacionan con la administración de este, como la tasación del inmueble, el conservador de bienes raíces, la notaría, el estudio de títulos, el impuesto al mutuo y otros gastos del crédito hipotecario. El costo del CAE (carga anual equivalente) engloba todos estos gastos iniciales, así que basta con conocer ese valor único para hacerse una idea de cuánto saldrá de tu bolsillo en un principio.
  • Antes de firmar el banco solicitará tu información personal, tal como el documento de identidad (debe estar al día), datos de contacto, domicilio actual, declaración de salud (para el seguro de desgravamen, que es obligatorio) y certificado de estado civil (dependiendo del tipo de régimen conyugal, puede llegar a ser muy importante en cuanto a la obligación financiera que deviene de un crédito).

Si el proceso se desarrolla de forma normal, el banco paga el crédito al vendedor en un tiempo aproximado de tres meses. Por supuesto que varía, pues al final el curso depende de muchos factores y entes distintos.

Qué significa ser codeudor de un crédito hipotecario

Básicamente se puede ser codeudor de un crédito hipotecario de dos formas distintas: primero como aval y segundo como codeudor solidario. Aunque no son estrictamente lo mismo, deben cumplir responsabilidades similares y es a ellos a quienes el banco cobrará la deuda cuando el titular del crédito no lo haga.

Pero ¿qué significa ser codeudor de un crédito hipotecario y qué implicancias tiene? Revisemos primero ambos casos.

El aval es algo así como el codeudor principal del crédito hipotecario y es el primero a quien el banco comenzará a cobrar las cuotas impagas e incluso toda la deuda en caso de que el deudor original no pague.

El codeudor solidario, por su parte, consiste en una persona natural que comparte las obligaciones del préstamo en partes iguales al deudor original y sin ser el titular del crédito hipotecario.

De cualquier forma, los codeudores tienen algunas garantías legales que buscan cuidarlos. El seguro de desgravamen, por ejemplo, está pensado precisamente para proteger al deudor principal y a los codeudores solidarios en caso de fallecimiento del titular del crédito. Otros beneficios a los que pueden apelar los codeudores son el derecho a reembolso al deudor original (en caso de haber pagado el codeudor), beneficio de excusión, beneficio de división y relevo de la fianza.

Los requisitos de codeudores varían de banco en banco y en concreto contar con ellos puede aumentar tus posibilidades de obtener un crédito hipotecario. Así que ya sabes, lo más importante es informarte a ti y a todos los que se involucrarán con el crédito hipotecario antes de firmar.

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